Ni uniforme, ni timón
una orilla del tiempo
tocarla es la ecuación
y andar en ésta ruta
donde no hay solución
despedirse lentamente,
volver a la húmeda fuente
que nos arrullará para siempre
lejos del surco y las grietas
marcadas en los pies.
Andar de nuevo dijimos
por los senderos olvidados
¿de dónde un día venimos?
o vinieron aquí, las ilusiones,
dueles, porque de todo hicimos
se comprime el alma de apretar
si, donde todo el sudor pusimos
y no sé a qué culpas, cancelar.
Caminar despacio
por la ribera abierta
lo que limita éste espacio
que cuerpo, es carne y tripas
para una consciencia cierta
cuya piel es sólo el depósito
de ese pago que anticipas
siguiendo una huella incierta
a una existencia sin propósito
virus que crece y muere, pero infecta
En línea recta y flotar sin rumbo
¿donde pertenezco? profundo es estar
al lado del amor, en el azar, su mundo
tus territorios los circundo para tratar
de hallar los rastros que fecundo, al pasar.