domingo, 17 de enero de 2010

Sin escape!

Todo, pero todo lo que hemos vivido, se queda en la memoria...
cada quien sabe donde lo acomoda, pero ella, sabe cuando salir, como las flores, como la nieve, como el viento, como los sabores, cuando alguien toque tus pies, cuando pruebes la canela...
cuando en tus mejillas sientas rodar una lagrima!

En mi memoria y la de San José del Cabo;

Puedo hoy escribir la mayor de las tristezas, puedo incluso dejarme llevar por la espiral de la que me defiendo, armado de filosofía, memoria y ¿humor acaso?; puedo ir con mi memoria a recostarme en las letras de Rilke, Neruda, o repetir una y otra ves lo que escribió Damia: En temerosa devoción... la vida eternamente viva... y escribir: fluidos, incandescencias, mareas, y todo es poco;
Quizá leer tanto W.S. atrae la tragedia al corazón, o la descubre, o la propicia; no lo sé, no lo sé, no!