sábado, 26 de enero de 2013

Bailando con la oscuridad.


¿Bailando con la oscuridad
es necesaria siempre
una lagrima brillante?



Bailando con la oscuridad,
no se puede apagar el fuego
que se encendió en el alma
bailando con la oscuridad, bailar
como quien viene
del país donde se cumplen los deseos, ir
uno puede ir
entre las notas de una sonata,
a otra parte, otro lugar
al que ella no irá,
prefirió la ciudad o ese bar,
sujetarse al deteriorado vacío
de los viejos rascacielos.
¿Y qué se puede hacer
con la prisa por llegar a ahí?

El vacío de las notas profanas
en una capilla austera
viaja hasta donde la luz no llega
ni sabe, ni alcanza. Viaja.

Es necesario siempre sujetarse
de algún vacío insípido
con necesidad de fijarse,
saber que hay al rededor, seguir
como cargando una cruz,
en balanza y favor; creer en sí, creer
donde hay un resto,
son días de tener un duro corazón, tener
sin saber quién amó,
sin saber cuanto, sin saber a algo; saber
de esas cosas, que ni intentando,
se quitan del corazón,
demasiado buenas para esta realidad,
sin mover la mirada,
por alejarse de ese lugar
a donde pertenece todo corazón,
¿Y qué se puede hacer
con la prisa por llegar a ahí?

Si ya no existe y todavía está,
como un sueño aislado,
con la realidad de un gato, azul,
bailando con la oscuridad. Baila.

Lágrima brillante bailando
aún en con esa oscuridad
a la luz de una luna vacía,
canciones que llegan aquí, llegan
caminado a través de sus notas,
donde corren muertos, corren
a decir adiós sin despedirse,
sin irse incluso, sin andar
porque nunca será suficiente andar,
ni correr, ni amar; ser
donde no hay límite,
ni verdad o complacencia, es aquí.

Para vivir así y decir te amo
a la traición, ajena y propia,
alma que está en ese fuego oscuro,
se quema sin su luz
¿Y qué se puede hacer
con esa prisa por llegar a ahí?

Caí en la melodia rota de un rondo,
allegro, ordinario…
Bailando con la oscuridad,
no se puede apagar el fuego.

Al final del día siempre,
llega la oscuridad ¿Al bailar?

¿Y qué se puede hacer
con esa prisa por llegar a ahí?













lunes, 21 de enero de 2013

Una vez

Una vez, mientras un adagio
miraba en busca de algo,
que no estaba, y llego.
mi vida no esperaba que llegara
parecia un corazón perfecto;
gustaba romper y romper,
por no comprometer
la música cambio el ritmo del destino
que estaba perdido bailando
con el ángel de la soledad
sobre un lecho de cristal
este débil y pequeño mundo,
se cae y cae a manos de usureros
traficantes de dinero,
ellas dicen que la vida es la vida
que es así de dura y lo será
en su selva verde plomizo
donde no hay alegría
por comprometerla
junto al corazón
viven y juegan a que son
poderosa criaturas sin amor.







El silencio.

Como un frío a medio dia
y el miedo que lastima
cierra la puerta de los días.
Nadie puede ver el miedo
de la noche sola en sí
es suficiente el silencio
que no es  decir nada
cuando los pies andan
lejos de los sueños,
es decir que los miedos
suben las escaleras
cual vegetales insanos
de un hechizo profano
enredando(se) entre ideas
que no pueden soltarse
sin éste silencio pesado,
más que métales azules
silencio de ojos y labios;
de garganta y voz.





Complicidad


Casi pensé
que hablaba conmigo
con mi mismidad
pero eras tú quien hablaba.

Era tu lado,
es la complicidad,
todo lo que pasa
se complementa.

Así como la bacteria
da sabor al queso añejo,
la viscosidad del agua
y lo dulce de la ginebra.

La incertidumbre
en la medición
propicia
la eternidad.

El tiempo
se hace espacio
en la distancia
y el espacio ¿qué?

La complicidad está implicita
como el color y la textura
en las cosas, se da
…se vive.