Podría empezar con la metáfora del reloj o el pendulo, hasta terminar con ellas –inventos– ; entonces asomarme a la luna, los planetas, el sol, la galaxia, el universo… y así buscar lo mas lejano, para hacerlo lo más profundo: el tiempo –¿Otro invento?– ; ¿Que queda? lo cotidiano: escuchar, ver y estar; cada noche a veces en el silencio del rostro amado, su ausencia misma, que cautiva y duele por existir por el desinterés que recibo, en fin nadie tiene porque, ni para que saber de otro –si no lo amas.
Definir una caja de texto sin capitales o plecas donde las palabras solo adquieran sentido por la sustancia propia que se sostiene así misma en lo que le es evidente –si, las plantas son verdes– pero siempre pondrás la duda entre nosotros –hay las que son amarillas, o negras– duda que alimenta y mantiene diferencias pero que también nos acerca; entonces pongo mi duda en un punto de la linea imaginaria que nos une –las dudas, no siempre son preguntas, en ocasiones afirman.
Al otro: ¿Bailamos? ¿Me das un beso? ¿Como esta usted? ¿Comiste? ¿Estas bien…? ¿Puedo, me dejas besarte? ¿Puedes hablar? ¿Estas contenta? ¿Pudiste hacer tus cosas? ¿Que piensas? ¿Dormiste, descansas¿Quieres hacer…? Del otro ¿Me acompañas? ¿Como vas? ¿Que te sirvo? ¿un café? ¿Me haces un…? ¿Como hago? ¿Como te fue? ¿Viste esto? ¿Quieres hacer…? A mi mismo ¿Me querrá? ¿Le importa? ¿Que le pasa? ¿Soy feliz? ¿Y ella, será feliz? ¿Existe el amor? ¿Como le digo? ¿Que siento, porque? Pero nada resuelve la duda misma de dudar de todo,
¿ Porque ?