jueves, 9 de diciembre de 2010

Duración

Podría empezar con la metáfora del reloj o el pendulo, hasta terminar con ellas –inventos– ; entonces asomarme a la luna, los planetas, el sol, la galaxia, el universo… y así buscar lo mas lejano, para hacerlo lo más profundo: el tiempo –¿Otro invento?– ; ¿Que queda? lo cotidiano: escuchar, ver y estar; cada noche a veces en el silencio del rostro amado, su ausencia misma, que cautiva y duele por existir por el desinterés que recibo, en fin nadie tiene porque, ni para que saber de otro –si no lo amas.


Definir una caja de texto sin capitales o plecas donde las palabras solo adquieran sentido por la sustancia propia que se sostiene así misma en lo que le es evidente –si, las plantas son verdes– pero siempre pondrás la duda entre nosotros –hay las que son amarillas, o negras– duda que alimenta y mantiene diferencias pero que también nos acerca; entonces pongo mi duda en un punto de la linea imaginaria que nos une –las dudas, no siempre son preguntas, en ocasiones afirman.

Preguntas frecuentes (pero no siempre):

Al otro: ¿Bailamos? ¿Me das un beso? ¿Como esta usted? ¿Comiste? ¿Estas bien…? ¿Puedo, me dejas besarte? ¿Puedes hablar? ¿Estas contenta? ¿Pudiste hacer tus cosas? ¿Que piensas? ¿Dormiste, descansas¿Quieres hacer…? Del otro ¿Me acompañas? ¿Como vas? ¿Que te sirvo? ¿un café? ¿Me haces un…? ¿Como hago? ¿Como te fue? ¿Viste esto? ¿Quieres hacer…? A mi mismo ¿Me querrá? ¿Le importa? ¿Que le pasa? ¿Soy feliz? ¿Y ella, será feliz? ¿Existe el amor? ¿Como le digo? ¿Que siento, porque? Pero nada resuelve la duda misma de dudar de todo,
¿ Porque ?

Inocuo

Inocuo
…a María Teresa, 
porque te quiero a morir
y me importa que tu seas tu, 
tu misma,
«muy tu misma».

Amar en sí
algo profundo;
declararlo –estar ahí–
sostenerlo, soportarlo;
abrir  cincuenta puertas
y no encontrar tu amor.

Sí, tu pasión,
tu cuerpo: entregado;
ebullición… casi volcánica,
que todo lo quema
y al enfriarse: roca,
una capa nueva que cubre
tus sentimientos ocultos

¡Incluso de tí!

¿Es capacidad?
Así como lanzar la pelota,
o el toque de raqueta…

¡Un talento!

Y palabras, palabras;
Aparentamos:
silogismos del pensamiento;
silogismos del miedo;
de  los miedos, tuyos propios
y los ataviados.

Hablamos profundo,
tanto como las estrellas,
sin metáforas 
(las hemos asesinado),
con las emociones mismas
como salen… como son.

Estar en el amor o sostenerlo
romper con las uñas,
con los dientes:
 esa roca
la dureza propia,
 de la indecisión…

¿Amar es hacer «el amor»?
¿Sera infinita la combinatoria
de pasiones?
¿bailamos?

lunes, 6 de diciembre de 2010

Tu presencia

Si no me hicieran falta tus besos,
sin madre, ni precio
voy al cielo
sobre todas las cosas,
tu siempre eres
primero
aprendí que…
mi vida impregnada de tí
de tu culpa
de mi pensamiento
y
si río un poco
ó mucho
es tu risa
metida, un poco
 entre mis costillas
acostumbrado
al desencanto…
reír es contigo;

en verdad
¿Cuantos días
tiene una semana?

los días que nos besamos
parecieran ser eternos.

…Vigesima Quinta

Hay quien tiene talentos, quien los usa y quien primero es humano…
El catorce de octubre abrí con el derecho a la mentira, la caja de pandora, ayer éste toco fondo, sus consecuencias; revise desde mis ojos la capacidad de usar, usarme, usando incluso mis lagrimas para atender la vanidad; el absoluto del ensimismamiento que lleva a la soledad, la antítesis del juego eterno de «Rosario»: porque nos amábamos y a ratos éramos amigos, quizá para retar al interés propio de la duda, zarpazo a zarpazo, el caballo es la comparación: todo lo comparable; el brinco del pasado al incierto presente. Nos hemos comido los alfiles, ¿Que puede hacer un reino si no hay principe heredero? ¿Jugar el diafano y sutil juego de las vanidades y las exigencias? Y aveces por continuar: sacrificamos un peon para evidenciar el jaque. Atentos arraigados a la vida desde nuestras almas propias; existimos pues. Con el riesgo de que tu corazón no pueda entender que estoy con vida; de que mis palabras se repitan epistola, tras epistola a saber a cuantos destinatarios les caben tu mirada y el profeso silencio que se repuja en tu corazón. Es, dicen, el viajero el cuenta sus viajes, hay viajes que tocan el corazón, cuando lo cotidiano solo lo atiza el fuego y lo alimenta, ¿Saber ser pareja es también bailar en silencio con tus fantasmas? ¡con tus ocultos silencios! La estantería tiene más rincones, la duda es quien me mueve a revisarlos y me guía por el laberinto de tus sentimientos: que dudo a veces que no eres todo o lo más simple que tu corazón devanea con el pasado que visita al presente. Las torres tendrían que ser la decisión, y pareciera que pretenden estar hasta el final del juego, ser las garras del zarpazo último que aniquile, de modo inapelable y, para siempre, al otro… ¿como extirpar el miedo a que nadie sepa y juzgue?