domingo, 17 de enero de 2010

En mi memoria y la de San José del Cabo;

Puedo hoy escribir la mayor de las tristezas, puedo incluso dejarme llevar por la espiral de la que me defiendo, armado de filosofía, memoria y ¿humor acaso?; puedo ir con mi memoria a recostarme en las letras de Rilke, Neruda, o repetir una y otra ves lo que escribió Damia: En temerosa devoción... la vida eternamente viva... y escribir: fluidos, incandescencias, mareas, y todo es poco;
Quizá leer tanto W.S. atrae la tragedia al corazón, o la descubre, o la propicia; no lo sé, no lo sé, no!

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