la suya,
se anega el corazón,
con su presencia,
y,
con su ausencia,
hoy corta;
mañana,
la luna a un tercio,
lantía,
renglones,
desolados,
desde aquí,
donde
la mar no se escucha,
solo el viento,
tomado por la lúa
y,
en la memoria,
la muerte chiquita,
¡dice!
amor y muerte
encuentros,
calor,
¡soltura!
¿soltura?
su piel...
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