lunes, 4 de octubre de 2010

Sra. Pec II

Mi querida Señora Pec: la soledad no tiene quien le escriba, nadie que la cuente con mil palabras todo lo que hizo, que le de «la parte del día»; usted pasa de su plato amarillo, al reposo, toda su vida sucede aquí, y usted reconociendo el espacio, con su andar felino, moviendose para ser vista, por el aire y la luna, por mi parte me platica su día, una mujer hermosa, de su cotidianidad, de sus andares, algunos –porque sabe, todos tenemos secretos– y de las tragedias cotidianas de la gente que atesora el futuro y el tiempo, ademas sus miedos, opiniones y pensamientos, es elocuente y gesticula en la voz.

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