lunes, 27 de diciembre de 2010

Calor… el fuego, Brasas, madera

La pasión, volcán vivo
acción, intuición
mujer… Hermosa
más allá;
piel adentro.

Darme a ti,
porque el alma lo exige

ineludible, tácito.

Margaritas entonces
para el corazón
«un fado», un ángel,
el opio, la indomítia.

Un idiota enamorado,
se desvanece,
agujero en el vientre
expuestas, hasta las tripas.
 Coser y lavar los trapos,
mi  corazón, pulir esa alma,
abollada,  perseguida…
por absurdos y piedras.
 Los dolores ya existían,
desde antes, tu
solo los despertaste,
los despiertas.

Lo se, es el corazón quien ama,
a veces con el cuerpo,
a veces con el alma.
No es que me haya vuelto imbécil

de repente…
El cuerpo quema; el alma apareja.

Pareciera tu intención:
!Pasteurizar mi alma!
purificarla en el fuego;
y la mía: «desgajar tu nombre»
en madera y brasas.

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