Si existe el infierno, voy contigo.
Verte actuar y
ser en la displicencia,
inutilmente, aprendiz de fantasma;
si lo que quiero es verte cada mañana,
con ganas de ver… lo que es real.
Se de la mierda y de
la mentira, jodido es
porque lo se en mi piel,
desde tu boca y de otras,
puedo decir palabras varias
me gustan las que llevan las manos a los labios;
provocan quizá sustitos de burgueses
o ¿Debo decir de aspirantes a…?
y no las necesito, no nací entre la mierda
y no me va hablar como tal,
pero puedo, siempre puedo.
Prefiero las palabras que hacen tocar
los labios en la vulva, con deseo,
las que retan al menos entenderlas;
a las que solo hacen que sentir el aliento
ocultando la sonrisa nerviosa, morbosa,
porque no hacen más.
Las palabras quicierá que se incorporen
a la vida diaria, porque esa es para mi la vida;
donde los que están vivos se aceptan,
y se dicen lo que sienten, sin esconderlo
entre vergas y chingadas.
¿Qué siento al saber?
a mi manera pausada
saber es el camino a entender
y sin decir que todo está jodido.
Aunque lo está.
Inutilmente, pienso y sé que lo correcto
es un error hoy, pero no será así siempre…
si me mantengo vivo, al margen
de lo pendejo de la estupidez
y los reto a todos desde ahí,
siendo
aun más amable y generoso,
más entregado.
Si el problema no es la corrupción,
ni lo pendejo de quienes llevan al mundo,
eso siempre ha sido, cegados por el poder
«muy vivos» pero ¡jodiendo todo!
negando la posibilidad de ser a los más debiles.
¿Quién construye?
Sumido en la contradicción
¿Que sé, qué es, qué debiera ser?
No, no hay que confundir;
enseñarle a los niños a medir desde
el dinero, el coche y la mentira de la casta.
¿A dónde nos lleva?
Si cada uno es lo que es, lo que trae consigo.
¿Pensar como personas?
o a ver como mascotas a
sirvientas, choferes y jardineros
poquito valen menos que la plata,
más que la mesa, y si, menos que la perra;
no son como personas, solo parecen.
Por solo verte con ganas, participo del mundo,
de sus contradicciones
soy cómplice, culpable y todo.
Pero volviendo a la pregunta
¿Qué siento?
nada ya, ni asco que fue antes,
entiendo que el pantano de la abundancia
adormece los sentidos, pero ser feliz:
¿Es tener todos los sentidos despiertos?
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