sábado, 22 de octubre de 2011

Dejarse llevar…

Como un idiota hablas contigo
y nada más, pero no dices ná.

Mil años tiene este hablar,
a cada que pasa el sol,
con los ojos cocidos al terror
y nunca la oyes hablar… acá.

Escuchas sus pasos, su corazón sonar,
pasando las manos por sobre la nuca,
su voz sorda se pierde en el aire
sin saber lo que pasa y aquí, no pasa nada.

Curiosa raza niños, montes, flores, bestias y luz
nuestro bien es un valle de gente, cara al viento
hombres desde la guerra por lengua y nombre.

Comí plata sin pueblo, un olivo en llamas y un ciprés
la casa un sueño de godos y fenicios
su esplendor un amor de trovador
camino al mar como pez sin barras o cruces
de la grey de traidores:

Perejil, cilantro, jitomate, nueces,
mentira, verdad, naranjas, peras y limones;
cebolla, aguacate y a veces, ajo
engaño, paseo, soledad, peras y piñones.

A Murcia, Almería, Sevilla y Málaga
entre mares chinos, septiembres negros, gitanos o moros
por Santiago o Buenos Aires y, que con Alcalá.

Lucía o María; aves, tigres o monos.
Juan, José y Manolo; agosto por diciembre
infierno o paraíso; a, ante, bajo; muy bajo
palabras y palabras, un tiempo y un lugar,
para las cosas y los seres.

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