Hoy quise hablar con mi taza,
careciente de voz, solo pudo escuchar
y atenta, se dejo acariciar por su asa
de mis manos frías,
le dije es mas fácil llorar,
cuando se está frente a mar,
que nadie ya no da los buenos días,
en éstas mañanas de las noches frías,
que aqui no se tiene ni piel, ni casa.
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