está lisiado y sólo le acompaña la noche
este oficio de escribir, de atenerte al suceso,
resistir la forma, llegar al fin.
A menudo el insomnio taladra el cerebro
el clima, que afecta los renglones
tanto como las costumbres, las palabras
y, la curiosidad casi morbosa
construye el entusiasmo.
Cualquier pretexto para frases vacías que crecen,
y se acumulan, desde lo sublime hasta lo cotidiano:
el color variante y profundo del cielo,
…es el liquido suavizante caído al piso
la textura lisa de la noche clara
…el vapor incesante del fregadero
el ritmo cadencioso y llano del oceano
…el golpeteo de las aspas de la lavadora
la forma ligera de las dunas esculpidas por el viento
…son las curvas que dibuja el humo de un cigarro.
Y si no estás junta al mar,
es que te has perdido
en el laberinto oscuro de la tierra
donde la piel compite con las ideas
y la luna vanidosa,
entre las iracundas serpientes
que inyectan su veneno,
no está acompañada por su reflejo.De la vida:
¿Quién puede escuchar los lamentos?
¿Quién conoce lo que subsiste?
¿Quién va o viene?
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