lunes, 24 de septiembre de 2012

En mi corazón, su silencio

Está escondido entre el pulmón y los riñones
pero está, quizá herido o fracturado, no roto
se sabe así, se sabe más que un juguete usado,
pero menos que el amor que lo acorrala y, duele;
quiere correr, no se a donde, al campo, al mar.
Pero se asoma primero, con tiento, sin miedo
luego con esa inocencia que suele construir a
cada día, no es siempre lo que se espera de él
pero es así, por decisión propia, personal.

Las nauseas no se van, acompañan la noche
cuando: sí A entonces B y, acaba siendo que
B como un vacío, carece de elemento propios
si A es cualquier cosa que no sea estar juntos.

Dice que si, pero le estorba el si,
y condiciona el si hasta para sí,
así como quien disloca la razón,
para engañarse en con el elixir
del puedo, que esa falsa libertad
prepara, para nada y para tiempo.
¿Cómo es el construir un lugar?
que luego negamos, porque exige
que las flores tengan algo, agua;
que los pies pisen un suelo firme,
el aliento se llene de aire húmedo,
y el corazón se funda en fuego.

Es el silencio de mi silencio
es el paso de la consciencia
es el paso del tiempo que va
a ninguna parte y no regresa.
Es ésta libertad compartida
pero comprometida a algo
que distinto a la amenaza
y al cebo de buey yuntero,
llena el tiempo, de eso que
no es piedad, ni vacío…
y que duele a diario
haciendo, siendo,
sistole y diastole
lo que se es.













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