La belleza siempre relativa, escapa a ser objeto
irresistible, espesa, intrigante y etérea, es pausa
un convencimiento al hacer del fondo, la forma
aquello inexplicable, que se acerca, a ser sujeto
lo que se porta por insólitos lugares y sin causa
de la vida, recorre misterios que rigen sin norma
al universo que contiene el abismo, sin parapeto,
del sentir; toca a quien la encuentra y sin excusa
por lugares a veces íntimos otras públicos, torna
como arma afilada que al ser penetra en el coleto
entre las sombras ocultas para la curiosidad, usala materia y emociones expuestas a la luz, sorna
de aquello que se ve y de lo que es invisible, boceto
que detiene y, es imagen, sonido y voz de una musa
del tiempo al interior que brota, preña como esperma
es motivo que persiste mientras de sentido al libreto.
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