lunes, 20 de mayo de 2013

Ahí, en lo alto...

Ahí, en lo alto;
expuesto al viento frío,
que escupe el poniente,
masa aire seco
no conocí a nadie humano
con resfrío,
de quien se haya abusado
 sólo un poco
¿A quién le han embarrado un moco?

Al menos nadie que lo encare,
con la frente
que lo acepte; 
en la piel curtida
de dolor
todos campeones

de las arenas sucias
y movedisas,
pantanosas y bofas;
los más chingones,  
para chingaderas inútiles.

Yo,
tantas veces despreciable, 
estúpido...      
                            ...puerco, vil, 
irrefutable como parásito,
imperdonable
por sucio,
sin paciencia

hasta para bañarme, 
grotesco, mezquino, sumiso, 
arrogante, ridículo y absurdo, 
torpe y más...         
                                    ...tropezando 
con las ceremoniosas
 alfombras.

Yo, 
he sufrido ofensas
y callado, 
aún más: el ridículo;
como un cómico 
de los desastres 
personales y financieros;
 agachado 
fuera del alcance las bofetadas;
yo ahí, 

he sufrido 
con angustia ridícula, 
y sin par.

Ahí,

nunca nadie es ridículo
 o es insultado,
todos son príncipes, 

en la vida...
Quién pudiese oír ahí, 

                 una voz, 
la voz humana
           confesar,

 no un pecado, 
sino una infamia,
              la infamia;
no una violencia, 

sino una cobardía!
son todos ideales, 

cuando los oigo,
cuando hablan.

¿Quién,

que confiese ser vil?
¡Todos semi dioses!
¿Dónde está la gente?
¿Seré el único equivocado?
Podrán no haberles amado,
haber sido traicionados; 

ridículos, 
¡Nunca!
He sido ridículo aún antes 
de ser traicionado,
¿Cómo hablar, 

en lo alto
con esos seres superiores?
Sin temor...   
 ¡Ahí!

Yo, he sido vil, 
de sonrisa vil, 
de color vil, 
literálmente vil,
profúndamente vil,
mezquino e infame.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Anda, quítate las trancas: