Tener no sólo consiste en cantidad
saber o sentir, adquirir inutilidad
es el perfume en una piel usada;
sentir, ese profundo e inmóvil vacío,
la confusión se desvanece en el baile.
Un gran carruaje alcanzará distancias,
mucho equipaje, largas jornadas
¿y los detalles pequeños?
Atropella la memoria, en el olvido;
en su marcha, esconde una respuesta…
El ruido es ayudante capaz y digno,
su tarea: hacer camino en la nada;
y mientras un cariño,
va hablando bajito con el universo,
con el corazón abierto en su vaivén,
se va atando a una ilusión,
y crea su destino, sin elección.
Es mirar la duda,
como un bien, en silencio,
un retrato; propiedad personal,
contrato sin trato.
Pero los recuerdos
están a disposición del mundo,
mientras otro pasea en el mismo cuerpo,
con distinto rostro la rueda da otra vuelta;
por sí acaso el amor regresa al juego…
Actuando, sin tocar la melodía correcta.
Privación o propiedad, no duran para siempre.
La belleza, es esa torpeza de ignorar,
al saber como es el frío de un maniquí sin corazón,
nieve sin sudor, sentimientos de cartón.
La mezquina melancolía, incapaz de querer
es una pobre posesión, que sólo causa daño;
ya sin dulzura. Un beso tibio de la vida.
Y tener con quien dormir
en las noches de invierno
y tener con quien amanecer
y tener una palabra, una ternura
y tener… duda
y tener ese amor que se suelta…
y tener… angustia,
y tener… silencio,
y tener… silencio,
y tener… envidia,
y tener… coraje, ira o desprecio,
y tener… compasión y ternura,
y tener… soledad y belleza,
y tener…
y tener…
y tener… por tener.
y tener… por tener.
¿Siempre sabré dónde hacer
que bien sea bien y mal…
…pretender un sacrificio,
al guardarse todo para sí?
Por tener,
¡Todo es envidia!
…en el afán de competir.
Pero hay diferencias entre uno y su vecino;
¡Ricos y poderosos son siempre peligrosos!

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