Un día amanece
y la esperanza no está
sin darla por perdida
sólo no está…
Así pesa el alma
y su vacío
en la soledad
y su absoluto.
Es el silencio
del último sello
para no cantar
para no bailar
para no contar…
ni a los enemigos.
Un gran silencio
que cae del cielo
entre los restos
del séptimo sello.
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