Al pasar, sin pesares
vivir para vivir;
hay mas de cuatro
vientos y carnes,
vivos o muertos.
Cuando digo tu nombre
doblando mi rostro,dos, con sabor a vencido
y, nada vale la pena,
sólo las esquinas
de la imaginación
aquí estoy.
Lugar, es aquella ventana
mercado de mayo
personas y abrazos.
Reconoces ¡oh diosa!
el tiempo invencible,
de un par de azares
y todo familiar.
Detrás se queda
la ventana, ese espacio
donde las pantallas
sólo acompañan
y tomando apuntes;
ésta ciudad me tiene preso;
aprendo los nombres
de quien la atiende.
Caminando,
entre la gente
la vista recorre
poco a poco
de tajo y reojo
libreta en mano
me siento, común
al menos.
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