domingo, 19 de agosto de 2012

De traiciones y mentiras

I.– Mujer.

Las partituras en la vida
guardan notas amargas
en la dulzura de su melodía.

Uno sólo se traiciona
a si mismo;
el otro es un espejo
el doble juego de ser
frente a un faro que nos guía
y en la confusión
de una batalla
se le incendia.

Ejercer el derecho a mentir
implica elecciones:
asesinar la confianza
toda;
dividir la consciencia
y sería tan fácil…

…unos pesos.

Aprender de uno mismo
a mentir mejor
o sublimarse.

Proteger al amor
de uno mismo
lo imposible
¿que le pasa a la piel?
¿cuando envejece?

Abrir la puerta
y caer en el abismo:
hay un laberinto
con un mapa invertido.

Al final cada cual sabe
donde se deja la piel
si lo que somos no es
lo que hacemos,
y lo que decimos
no es lo que persiste,
cada pausa es retorica
en ésta partitura.

Mentir es una opción
de vida y moral cívica,
que envuelve y atrapa
tanto como la religión
y la política.

Es facil sobornar
a un erudito
que sabe lo que valen
las cosas, su materia
pero no al idiota…
que sabe lo que valen
las emociones, su esencia.

II.– Mujer.

¿Quién vende compasión?
en la agonía,
si la casa es ajena
y el alma propia.

III.– Mujer.

En principio aprender,
moverse y estabilizar,
con magia, lo que va al cielo
lo místico y su eterno retorno
lo que viene del cielo
y la perfección:
la búsqueda de lo humano:
quien sabe lo que tiene
y su valor… lo procura.




























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