Aterricé del naufragio de mi vida
para besar el ardiente suelo del infierno
ni los angeles ni los demonios tienen sexo
o cerebro,
ahí están el bien y el mal en su pureza,
en su propia mentira
sin perversión ni pasión,
lo que quema la piel, cala los huesos
pero el corazón no se menciona
menos lugar que la muerte, es el dolor
que ahí termina, esa es la frontera
de las risas
para besar el ardiente suelo del infierno
ni los angeles ni los demonios tienen sexo
o cerebro,
ahí están el bien y el mal en su pureza,
en su propia mentira
sin perversión ni pasión,
lo que quema la piel, cala los huesos
pero el corazón no se menciona
menos lugar que la muerte, es el dolor
que ahí termina, esa es la frontera
de las risas
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