martes, 1 de enero de 2013

Realidad, despertar(se)

Amanecí una mañana
de éste invierno
con el corazón
saturado de traición.

Despertó mi alma sometida
al alba, y sus encantos
a la realidad y sus desencantos
esto es la vida.

La inocencia no es mía
el alacrán no sabe que mata
sólo tiene miedo y pica
no tiene otra vía.

El cuerpo se chala
al deseo de sentir
la mente lo hace
al de engañar.

Esa es su inocencia
no su perversión.
La complicidad
abandonó mi vida
desperté en soledad.

Mentir es un derecho
y debiese ser costumbre
para negar(se) lo hecho
para ignorar la podredumbre.

Ya no hay otro ser
para con quien ser
en la intimidad
en mi humanidad.

¿Cuánta soledad había ahí?
—Cuánta tristeza.
para necesitar mentir
su humanidad dispersa.

Un ser en sí mismo
de su propia vanidad
al refinado egoismo
no ve del amor la claridad.

Mi corazón en pausa
perdio su complicidad
un pedazo de carne causa
lo que es ser en la maldad.

En mi propia consciencia
de la absurda inocencia
alejo mi presencia
de esa ausencia.

Mientras el mundo
festeja sus cambios
no me hundo
está mi el amor.

Tampoco festejo
de na sirve esto
de na sirve el amor
sin el otro.












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