viernes, 4 de enero de 2013

Si



Sí,
un infierno sostenido desde la vanidad,
al vuelo del silencio en tu mirada,
entre pedazos de ésta piel
en el rincón donde el frío no me ve,
nada encuentro
miradas que dan vueltas en círculos,
se van al suelo
esos sueños
donde sólo éramos trocitos de miel
ahí estallan;
ésta canción que se llena desde adentro
donde se sostiene la verdad y la lealtad
en la pareja.

Si se juntan dos rios
crece la corriente
sin hambre ni frío
ni miedo ni sueño.

Que fácil llega esa mirada,
que no está,
que se aleja
el invierno trajo éste frio intenso,
cala hasta el dolor de la mañana
si bebimos café en cama,
en bandeja.

Sí,
en una escudilla vacía
cabe todo de la vida,
su olor

cuando se caen las estrellas
y tiemblan éstas almas.

Sí, tal vez una pasión.
Un ensayo,
quien mejor miente se lleva las palmas
en tu mundo genial,
pero no hay cosas sin sombra
es tarde para la verdad,
tú en ti el juez y la balanza
quedan sombras
que sólo son historias en malva
color para ritos del cielo
y del celo de una hembra.

Sí me acompañas.

Temprano en el café
se ahogan trozos de esperanza
con los que hice un mapa
de lo que no se nombra
se olvida el calor del cuerpo
y la textura de su color
no insisto ya, en dos o tres,
allí se dio lo que se dio
no encuentro donde estaba la razón,
sólo se perdió.



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